Aprende a calibrar tu termómetro de cocina

Última actualización: 05.12.22

 

El termómetro de cocina es un instrumento muy fácil de usar que puede ser de gran ayuda para lograr un acabado preciso en las recetas, pero también brinda seguridad a la hora de utilizar altas temperaturas para eliminar las bacterias que traen algunos alimentos. Sin embargo, debes mantenerlo calibrado para mayor exactitud.

 

Las carnes y huevos son alimentos muy comunes en nuestra cocina, pero es conocido que pueden producir enfermedades si durante su cocción no alcanzan la temperatura adecuada para eliminar las bacterias dañinas. En este sentido, es fundamental utilizar un termómetro de alimentos, ya que es la manera de saber que nosotros y nuestros seres queridos estamos consumiendo alimentos sanos.

Una de las bacterias más comunes en los alimentos es la Escherichia coli, puesto que se desarrolla en los animales de sangre caliente, como aves, vacas y cerdos. Asimismo, algunos vegetales pueden estar contaminados de materia fecal de parte de estos animales y por lo tanto, también son transmisores de la bacteria. Es importante señalar también que la leche cruda y los huevos pueden contener el agente patógeno, de modo que no es recomendable comerlos crudos. 

Esta y otras bacterias presentes en los alimentos que usamos a diario causan múltiples enfermedades en las personas. A pesar de que la ciencia ha avanzado mucho y cada vez son más rigurosos los procesos de producción en Europa y otros sitios, el riesgo sigue estando presente y también las enfermedades que son consecuencias de consumir bacterias peligrosas.

La trampa del color 

Muchas personas piensan que un simple cambio en el color de los alimentos indica que han sido eliminadas todas las bacterias y por lo tanto ya están aptos para el consumo. Esto es especialmente peligroso al cocinar carnes y huevos, ya que ha sido comprobado en diferentes estudios que estos alimentos pueden cambiar su coloración y parecer bien cocidos, pero en su interior no han alcanzado la temperatura correcta.

Por poner un ejemplo, podemos imaginar un filete de carne roja, que al colocarla en la sartén rápidamente se torna marrón, pues bien, esto no significa necesariamente que ya ha alcanzado la temperatura necesaria para eliminar por completo bacterias como la Escherichia coli. Algo similar ocurre con los huevos, que pueden tomar una coloración opaca muy rápido sin alcanzar la temperatura adecuada.

Por lo tanto, no nos podemos fiar siempre del color de los alimentos al cocinar, sino que debemos comprobar con el termómetro para estar completamente seguros. En este sentido, es bueno saber que la temperatura interna mínima recomendada por la agencia de Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) es de 63 °C para las carnes de cordero, ternera, res y cerdo, mientras que los platos con huevos deben alcanzar los 71 °C y es recomendable cocinar las aves a 74 °C.

 

La importancia de calibrar el termómetro de cocina

Aunque tengas el mejor termómetro de cocina del momento, es imprescindible que realices una calibración periódica del instrumento, ya que de otro modo podrías estar cocinando con los valores errados, lo que aumentaría el peligro de desarrollar enfermedades causadas por la manipulación inadecuada de alimentos, esto es particularmente importante en restaurantes y otros comercios de comida, pero también en los hogares.

La razón por la que los termómetros pierden la calibración tiene que ver justamente con el rango específico de temperaturas en el que pueden funcionar correctamente. En realidad, muchas veces en la cocina utilizamos el termómetro a unas temperaturas diferentes a las indicadas por el fabricante, ya que precisamente queremos conocer cuán caliente o frío está el alimento. Al procesar estos datos fuera de sus posibilidades, el aparato pierde la precisión. Esto puede pasarle a cualquier modelo, sin importar que sea de muy alta tecnología.

Por lo tanto, los expertos recomiendan calibrar el termómetro una vez al día en el caso de restaurantes y también en casa si lo utilizas diariamente. Esto va a depender del uso que le des, pero en todo caso deberías realizar la calibración al menos semanalmente para que siempre esté listo para usar cuando sea necesario.

¿Cómo debo calibrar el termómetro de cocina?

Calibrar este instrumento es un proceso fácil y rápido, que puede ser realizado por cualquier persona sin necesidad de contratar a un técnico profesional. Existen dos formas básicas de calibrar el termómetro de cocina: el método del agua helada y el del agua hirviendo. El primero es considerado por muchos como el más sencillo y práctico, ya que solo necesitas agregar agua fría a un vaso con hielo picado hasta el tope. Por regla general, este líquido debería estar a 0 °C, por lo que al sumergir el termómetro este debería indicar esta temperatura. Si notas que no es correcta solo debes ajustarla hasta la cifra exacta y ya estará calibrado. En caso de tener un aparato digital, solo debes presionar el botón de reinicio o simplemente esperar a que la pantalla marque la temperatura correcta.

La otra manera es utilizar el otro extremo, que sería el punto de ebullición, pero en este caso debes tomar en cuenta que el agua hierve a cierta temperatura dependiendo del la altura sobre el nivel del mar. Por ejemplo, al nivel del mar el agua hierve a 100 °C, pero si te encuentras a 600 metros sobre el nivel del mar, entonces hervirá a 98 °C, debido a que cada 150 metros por encima del mar el punto de ebullición disminuye en 0,5 grados. Aunque esto no parece muy complejo para los entusiastas de las ciencias, la mayoría prefiere utilizar el método del punto de congelación debido a que tiene menos variables.

Como hemos observado, usar un termómetro para medir la temperatura de los alimentos es la manera más confiable de saber que no estamos consumiendo bacterias causantes de enfermedades, pero de nada sirve hacer las mediciones si no hemos calibrado el aparato. Por lo tanto, te invitamos a realizar este proceso periódicamente para garantizar una alimentación más saludable en tu hogar.

 

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