Cómo utilizar una mandolina de cocina

Última actualización: 10.12.22

 

El creciente auge de la comida sana ha catapultado la predilección por el uso de las mandolinas en las cocinas domésticas.

En este sentido, cabe mencionar que hasta hace muy poco tiempo, estas prácticas rebanadoras de alimentos eran casi una exclusividad dentro de las cocinas profesionales, en manos del chef y toda su tropa de ayudantes.

Hoy, en una incipiente cantidad de hogares, puedes ver familias disfrutando de coloridas y deliciosas ensaladas elaboradas –merced a la virtuosa mandolina– con preciosas rodajas de patatas, zanahorias, remolachas, huevos sancochados y queso mozarella, que ostentan la versatilidad de este instrumento culinario.

 

 

Precaución y precisión

Lo primero a tomar en cuenta si te estás iniciando en la utilización de la mandolina, es la precaución y precisión durante su manipulación, ya que se trata de un afilado utensilio para cortar.

Tan es así que, en un principio, no estaría de más que uses un guante o, en su defecto, un trapo de cocina colocado justo como una almohadilla entre el alimento que rebanes y las cuchillas.

Poco a poco irás adquiriendo tal confianza y destreza que rebanarás cada vez con mayor exactitud.

 

Materiales y ergonomía

Decántate por mandolinas de acero inoxidable como componente predominante (proporciona mayor estabilidad, durabilidad y facilidad para su limpieza).

Procura que su diseño ergonómico te provea de una confiable sujeción mientras la manipulas (aquí el componente relevante es el plástico con cubierta anti-resbalante).

 

Características de los cortes

Otro aspecto a ponderar es que la mandolina te permita realizar diferentes cortes (tipo juliana, por ejemplo), así como también diversos grosores en los alimentos.

En este particular del grosor de las rodajas, siempre puedes hacer cortes de prueba (con una patata, o zanahoria) hasta decidirte por el espesor más adecuado a tus propósitos.

Reiteran los expertos que, a menor espesor de la rodaja, mayor delicadeza y precisión requiere “la estocada”.

 

Utiliza siempre el mango protector

Incluso en el momento en el que ya te consideres un virtuoso de la mandolina de cocina, utiliza siempre el mango protector al momento de rebanar, sin importar lo apresurado que te encuentres.

Ello te brinda seguridad y confiabilidad que se traduce en eficacia y precisión al cortar, evitando lastimarte de manera engorrosa.

Cómo cortar los alimentos con la mandolina

Utilizar la mandolina como instrumento de corte es una cuestión de ritmo.

Debes emprender movimientos suaves y firmes desde el principio y hasta el extremo del alimento.

Curiosamente, determinados quesos y vegetales blandos (pepino, calabacín) resultan más “engañosos” de rebanar, dada su consistencia, obligándote a dosificar tu fuerza. Los alimentos más duros te posibilitan un manejo más preciso, aunque sin dejar de vigilar tu entusiasmo en el corte.

 

Mantenimiento y limpieza de la mandolina

La mejor manera de preservar el filo de las cuchillas y el buen estado general de la mandolina es aclararla con generosidad inmediatamente después de usarla.

De esta manera, puedes eliminar cualquier residuo alimenticio.

Después debes secar todos los componentes y resguardarlos, dejándola impecable para su próxima utilización.

 

 

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