El secreto del pan casero: Cómo hacer pan de cacerola

Última actualización: 09.12.22

 

Para hacer pan de cacerola no se necesita tener estudios culinarios, pues tan solo con seguir los pasos y respetar el tiempo necesario para el reposo y la cocción podrás disfrutar de un delicioso plato hecho en casa. Esta preparación es una comida versátil para acompañar cualquier alimento o degustarlo por sí solo.

 

Las cacerolas tienen diversos usos en la cocina y, aquellos que los conocen, pueden aprovechar al máximo todas las cualidades que este utensilio tiene para ofrecer. Una cazuela no solo es funcional para hervir o guisar alimentos deliciosos para tu almuerzo, sino también para realizar preparaciones más complejas que duran bastante tiempo cocinándose pero deleitan el paladar al primer mordisco.

Una de estas recetas es el pan de cacerola que, a pesar de no ser un proceso rápido, sigue siendo una de las preparaciones más buscadas debido al sabor del resultado, la simpleza de sus ingredientes y lo versátil que puede ser el pan.

El pan de cacerola puede servir como complemento, merienda, y hasta como una cena rápida para quienes prefieren no cocinar en la noche. Por lo tanto, si quieres disfrutar de esta rica comida, solo busca cuál es la mejor cacerola en tu cocina y sácala para empezar con la receta.

 

¿Qué necesitarás?

Afortunadamente, los ingredientes son tan comunes que es muy probable que no debas salir al supermercado a comprarlos, pues seguramente ya los tendrás en tu alacena. Sin embargo, en caso de que no sea así, será fácil conseguir los elementos necesarios y tampoco invertirás mucho dinero en ellos.

Los ingredientes son 1 ½ taza de harina integral, 1 ½ taza de harina normal, 2 cucharadas de miel, 2 cucharaditas de sal, ½ cucharadita de levadura instantánea, ¼ de taza de hojuelas de avena y, por último, 1 ½ taza de agua.

Si la receta es para alguien que sigue una estricta dieta vegana, es posible cambiar la miel por otro tipo de endulzante, incluyendo el azúcar orgánica. Como estas opciones pueden endulzar más que la miel, es recomendable calcular exactamente la cantidad correcta antes de añadir el ingrediente.

Manos a la obra

Comienza buscando un recipiente grande donde puedas mezclar las harinas, la levadura, la miel y la sal. Agrega estos ingredientes y vierte agua hasta que la masa esté mezclada, pero sin trabajarla en exceso.

Si estás cocinando en un lugar muy húmedo, es probable que necesites menos agua. Por lo tanto, en vez de verter la taza entera, hazlo por cucharadas hasta que la mezcla se integre de forma correcta.

La clave del éxito de esta receta radica en el tiempo de reposo que le des. Por esa razón, deberás respetar las 12 horas que necesita la mezcla. Coloca la masa en un recipiente, cubre con plástico y espera; verás que al día siguiente la mezcla doblará su tamaño.

 

Cocción

Cuando ya la mezcla haya reposado correctamente, es tiempo de cocinar tu pan. Es necesario recordarte que requieres de paciencia para que la receta tenga un buen resultado, pues esperar el tiempo correcto es lo que garantizará la calidad del pan.

Para poder comenzar, deberás precalentar el horno a 200°C.

Coloca la cazuela en el horno con mucho cuidado para no quemarte y deja que se caliente por una media hora. No coloques la tapa.

Aprovecha estos 30 minutos para manipular la masa. Enharínate las manos para que la masa no se pegue en tus dedos y comienza a formar una bola. Al tenerla, cúbrela con plástico y déjala sobre una superficie con harina para que no se pegue. Permite que la masa repose por media hora también.

Al pasar el tiempo, saca la cacerola del horno y cúbrela con papel para hornear. Después de esto ya podrás colocar la masa en la cazuela. Antes de hornear, espolvorea las hojuelas de avena en la parte superior y tapa la olla para poder hornear el pan por 30 minutos.

Después de la media hora, abre el horno cuidadosamente y retira la tapa. Deja que el pan se hornee por 15 minutos más, sin embargo, si ves que el pan doró antes, es posible dejar de hornear en 10 minutos o menos.

Cuando ya esté listo, deja de hornear y permite que la mezcla se enfríe completamente antes de retirar el pan de la olla.

De haber seguido las instrucciones al pie de la letra, podrás disfrutar de un pan esponjoso en la parte central y crujiente en todos los bordes.

¿Cómo comer este delicioso pan de cacerola?

Este pan casero tiene el tamaño adecuado para que puedas comer varios trozos. Debido a que su sabor no es muy fuerte, es posible comerlo con complementos salados o dulces. Es decir, será igual de delicioso con un poco de chocolate como lo será con una porción de queso.

También podrás comerlo solo, si así lo deseas. Ya sea como alimento principal o como guarnición para diferentes comidas.

 

Preserva la calidad del pan

Es preferible consumir el pan de cacerola el mismo día o pocos días después de su preparación, no obstante, esto puede ser difícil si se trata de solo una persona.

Por esa razón, para preservarlo, en caso de que no vayas a terminarlo el mismo día, debes dejarlo en una bolsa de papel o tela para evitar que el pan se seque y se endurezca. Si usas una bolsa plástica para esto, el pan no se conservará y, además, se acelerará su descomposición.

Ahora bien, si sabes que no lo comerás pronto y deseas guardarlo por mucho más tiempo, una bolsa plástica hermética o papel aluminio es la mejor opción de guardado. Coloca el pan en cualquiera de estas opciones y procede a congelarlo.

Cuando ya desees consumirlo, descongela el pan y, al ya estar a temperatura ambiente, caliéntalo en el horno por unos 10 minutos a temperatura media, pues esto le devolverá la textura correcta al pan. Ten en mente que, después de descongelado, no podrás volver a congelarlo.

Si quieres sorprender a tus invitados con este pan de cacerola, recuerda tomar en cuenta el tiempo de reposo necesario para que quede excelente. Seguramente todos querrán regresar a tu casa pronto para volver a degustarlo.

 

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